El Especial del Jueves: Unity

Comienza Agosto, ese mes en el que nos vamos de vacaciones, en el que disfrutamos de la playa, la montaña, el fresquito. Ese periodo en el que estás lejos de casa, del trabajo y lo cambias todo por el arrullo de las olas y el cantar de las golondrinas. O al menos, eso dicen los que se van de vacaciones.

Otros, menos afortunados en ese sentido, nos tenemos que conformar con un ventilador, o el aire acondicionado, una consola, un pc, un polo de esos del supermercado de turno y enviarle whatsapp dañinos al amigo que te manda la típica foto de los pies y la puesta de sol.

Así, en el regodeo de nuestro tedio, y con la ola de calor que se nos viene encima, se nos ocurre desde MuchoGamer que es un buen momento para dedicarnos a nuestra pasión, que no es otra que el videojuego. Sin embargo, hoy no tocan tops, ni consejos, ni nada por el estilo. Hoy vamos a llevaros, o a invitaros (no queremos obligar a nadie ya que no hay aguas cristalinas ni verdes prados), a comenzar la aventura de la programación.

Alguna vez, estamos seguros de ello, os habéis puesto a jugar y habéis dicho: “Eso podría hacerlo yo si tuviera medios o dinero”. Bien, las excusas ya no sirven, os lo dice un servidor que trabaja con un pc que dedica su tiempo libre a calentarnos en invierno y a evitar que se vuelen los papeles, por el aire del ventilador, en el verano.

Empezamos pues este especial del jueves, que durará lo que resta del mes de Agosto, y queremos acercaros una buena colección de motores gráficos fáciles de usar y baratos (incluso gratis), para que podáis desarrollar lo que vuestra imaginación desee.

Quien os habla, es actualmente un orgulloso desarrollador indie, sin ningún juego publicado, eso sí. “Entonces que tienes de indie”, preguntareis. Pues no lo sé, pero queda bastante mejor que decir que no tengo nada mejor que hacer. Mis primeros pinitos los hice con cosas básicas, de las que hablaremos otro día. Motores y programas que no precisaban mucha programación, pues la mayoría de los recursos los encontrabas fácilmente en internet. Pero, poco después, descubrí el que, para mí y por ahora, es el motor gráfico que todo el mundo debería conocer. No es otro que Unity.

Desarrollado por Unity Technologies, este motor gráfico ha sido usado por pequeños estudios y por grandes magnates del sector. Unity ofrece varias versiones, siendo la más destacable para todos los que andamos escasos de capital, su versión gratuita. No es exactamente gratuita, te cobran un porcentaje del beneficio si tu juego supera una cantidad de dinero. Es decir, si eres una compañía que percibe anualmente, o tu juego alcanza unos ingresos, de 100.000$ te cobrarán un porcentaje. También hay que decir que, si llegas a esos límites siendo un principiante, tendrás tal éxito que no te debería importar pagar, y contratarme ya que estamos.

Unity te permitirá usar todo su potencial. Cuenta con una comunidad amplísima, tanto en inglés como en español, por si los idiomas no son lo tuyo, amén de numerosos archivos en Stackoverflow y páginas similares que te sacarán de más de un apuro.

Posee una tienda propia de contenido que puedes importar a tu proyecto, tanto gratuito como de pago. Existen numerosos tutoriales por internet que te guían en cada proceso que necesites llevar en tu desarrollo, nuevamente, en varios idiomas.

Si tiene alguna pega con respecto a otros motores es que para casi todo lo que desees hacer debes sacar la cartera para buscar el código en su tienda de assets, copiarlo de internet sin saber que estás haciendo o una técnica más laboriosa pero mucho más gratificante, como es el aprender a programar.

Aproximadamente, y para no romper con la rutina de este artículo en el que os estoy hablando de mi visión particular, llevo en torno a un año y medio o dos años programando en C#, uno de los lenguajes de programación que admite Unity. Aún soy un novato, no lo discutiré, pero cuando llega el punto de que las líneas de código, esas que al principio te suenan a chino (si eres chino o sabes chino, cambia ese idioma por uno que desconozcas), cobran sentido y las entiendes, te da una enorme sensación de satisfacción.  Además, nunca está demás reciclarse y aprender cosas nuevas, ¿no creéis?

Dentro de esta pega que es el aprender lenguajes de programación, Unity te ofrece una amplia variedad para que elijas: C, C++, Java o el ya mencionado C# se cuentan entre ellos. El programa, además, es clave en todo el proceso pues te informa de cada uno de los problemas e incoherencias que puedas encontrar dentro de tu código; algo que, para los novatos, nos viene de perlas.

Como cualquier otra cosa, aprender Unity y alguno de sus lenguajes es cuestión de tiempo y esfuerzo, y de encontrar un buen profesor. Y los hay, muy buenos y gratuitos, que hacen su labor de forma altruista en páginas como Youtube. Puedes encontrar los canales DBJocs, HagamosVideojuegos y muchos más que, no solo enseñan a controlar Unity, sino que te enseñan a programar desde cero. Mención especial a HagamosVideojuegos y su curso de iniciación a C# donde lo explican todo de una forma tan precisa que es imposible perderse.

Unity permite exportar tus proyectos a casi todos los sistemas de entretenimiento actuales. Android, Ios o PC y, si estás dispuesto a pagar su licencia, incluso puedes trabajar para PSVita (¿Aún existe Vita?), Xbox y Playstation. En su última versión han incluido soporte para Realidad Virtual, así que no es poca cosa este Unity.

Como veis, el verano puede ser largo, aburrido, caluroso. Pero siempre podemos aprovecharlo para reinventarnos, para darle un vuelco a nuestra vida y emprender la gran aventura del desarrollo de videojuegos.

Bueno, yo me vuelvo a esa piscinita de niños pequeños que tengo en la azotea, espero que los gatos me hayan dejado sitio para meter el pie aunque sea. Pero antes, recordaros que la semana que viene más, aquí, en MuchoGamer.

Alfonso Barona
News Reporter
He aqui un escritor, administrativo, game tester y programador. Desde los dos años estoy liado con esto que son los videojuegos, empezando con una sega que ya ni recuerdo el modelo. Y de momento por aquí seguimos. Y que dure.

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