Análisis Party Hard

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¿Cansado de estar durmiendo y ser despertado por música fiestera? ¿Harto de que todos estén emborrachándose mientras tú solo quieres dormir? Ahora tienes la oportunidad de vengarte de la mano de Pinokl Games con Party Hard. Es hora de tomar las armas y acabar con todo aquel que se este divirtiendo a costa de nuestro sueño.

 

De fiesta en fiesta

Bien, Party Hard mantiene una jugabilidad e historia totalmente básicas: ir de nivel en nivel -cada uno una fiesta- y matar a todas las personas de dentro, pero no solo puedes usar un simple cuchillo, sino que tienes diferentes objetos a tu disposición en el mismo nivel y organizados de manera aleatoria. Así, por ejemplo, puedes prender un altavoz y que éste elimine a varias víctimas a la vez. Otra cosa interesante respecto a esto es el “teléfono”. En la mayoría de los niveles puedes hacer una sola llamada con la que recibirás una visita aleatoria, lo que iría desde ladrones hasta un platillo volante. Es una prueba del nivel de aleatoriedad del juego, cada vez que haces algo puedes encontrarte con algo diferente tanto en los dispositivos del juego como en el propio diseño artístico, ya que pasan cosas muy locas.

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En cuanto a la historia principal, nos encontramos con dos personajes hablando -lo que parecen ser el investigador que llevó el caso y un barman- acerca del asesino. Así, el investigador irá contando como se desarrollaron los acontecimientos a lo largo de todos los niveles y como empezaron a surgir otros personajes que se unieron de alguna forma al psicópata. Cada uno de esos personajes jugables tendrán sus propias habilidades o formas de matar, por lo que tendremos que adaptar nuestra estrategia a ellos.

El nivel de detalle personal de los personajes secundarios es muy bueno.

Y sí, he mencionado la palabra “estrategia”, algo que parece imposible en un juego cuya misión principal parece ser cargarse a todo el mundo. El problema es que llevarlo a cabo no es tan fácil como parece a simple vista, los personajes no son tontos y pueden huir al ver que hemos asesinado a alguien y llamar a la policía. En principio esquivar a la policía no es muy difícil, ya que en según que mapas contamos con huecos de huida que nos permiten esquivarlos. Lo malo llega cuando aparece un personaje -al cual no podemos matar- que se encarga de cerrar esos huecos para no volver a usarlos. Ahí es cuando comienza lo difícil, y es que la policía corre más que nosotros y los mapas son relativamente pequeños.

Cabe la pena señalar que en contra de lo que parece, el juego da para muchas horas. Son pocos mapas -unos doce, aproximadamente- pero completarlos puede llevar un buen rato, lo que sí que se echa mucho en falta es el no poder guardar progreso a mitad del nivel. Según se avanza, el juego muestra nuevas dificultades y oye, cada mapa es un mundo distinto. Así, la estrategia que usaras en el anterior nivel puede no servirte de nada en el siguiente.

Sangre pixelada y música a todo trapo

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Como ya habréis podido ver por imágenes o vídeos del juego, estamos ante un videojuego píxel art -como ahora se ha puesto tan de moda llamarles- con un gran parecido al conocido Hotline Miami. Algo que parecería a primera vista que arrastraría un poco la calidad del juego, ha sido de ayuda a la hora de realizarlo por un motivo tan claro como es el hecho de que mostrar tales matanzas con gráficos realistas no solo sería polémico sino que habría provocado que el juego no saliera a la luz. Pero bueno, los píxeles le quedan de maravilla y aún nos permite alabar el trabajo del diseñador gráfico.

Ya mencioné antes que pasan cosas muy locas en el juego, es ahí donde el diseñador gráfico se ha dejado los sesos para añadir pequeños detalles o escenas que te dejan con cara de tonto y te llegan a sacar una sonrisita. Así, en algunos mapas que tengan en frente una carretera podremos ver como pasan coches o motos, pero eso no para ahí. En algún momento he llegado a ver coches un tanto raros, policías montando a caballo a lo loco, etc. Tampoco podemos olvidarnos de los bailes que se nos marcan nuestras víctimas, todo acorde con la personalidad que parecen tener por las pintas que llevan. Por ejemplo, una chica que tenga pinta de rockera moverá la cabeza a lo loco arriba y abajo al más puro estilo heavy.

Y, ¿qué le falta a una fiesta para estar completa? ¡Música! Aquí ya depende de los gustos de cada uno, pues nos encontramos con música electrónica creada más que nada para bailar a lo loco. Aunque soy amante del rock, tengo que admitir que le queda bien al juego, es lo que realmente pega con la temática y con los gustos actuales. Lo que sí que se le podría echar en cara es la poca variedad de música, llegando a resultar en algún momento demasiado repetitiva.

Conclusión

2015-12-21_00001Party Hard es un juego divertido y más interesante de lo que parece a primera vista. Con una jugabilidad básica y gráficos píxel logra convencer al jugador para que se juegue una partida tras otra poniendo nuestra creatividad al límite para aprovechar al máximo los pequeños mapas. Se trata, pues, de un juego perfecto para esas largas tardes en las que no sabes a qué jugar y solo quieres pasar un rato entretenido poniendo a prueba tus habilidades como jugador y, por qué no, quitándote un poco el estrés de encima acuchillando a varios muñecos pixelados.

Cristian Sánchez

Apasionado jugón desde la infancia. Amante del rock y el metal. Adicto a los buenos libros y a escribir.

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