¿Qué hace bueno a un videojuego?

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Algo que hay que tener muy claro es que no existen dos juegos iguales, independientemente de que compartan la misma temática, jugabilidad, género o incluso habiendo sido desarrollado por el mismo estudio. Muchos títulos podrán ser imitaciones o sucedáneos de otros juegos más importantes y exitosos, pero al fin y al cabo, son solo eso: simples imitaciones. Con sus propios encantos, sí, pero copias de títulos que tuvieron éxito por ciertos elementos clave que no pueden ser imitados ni por un estudio ajeno, y ni si quiera por el mismo. Cuántas veces habremos jugado segundas partes o secuelas de títulos exitosos que acaban siendo decepcionantes para la comunidad de jugadores pero que sin embargo, a los nuevos jugadores que no hayan jugado al título anterior y sí al último, les parecerá la hostia. Aunque bueno, esto último da bastante de qué hablar para otro artículo, y no me quiero desviar del tema.

Ningún juego logra transmitirnos la misma sensación o experiencia jugable que nos aporta otro, en los que se refleja completamente el toque exclusivo de la idea principal e incluso del propio equipo del estudio y, con todo esto, he llegado a formularme la siguiente pregunta: ¿qué es lo que realmente hace que un videojuego sea único, cuáles son las claves de su éxito y qué lo diferencia de otros juegos del mismo género?


Una buena historia es importante, pero no lo es todo

Son incontables la de veces que habremos oído lo típico de que el elemento clave que define si un juego es bueno o es malo, la trama es lo único importante. Algo que hay que tener claro es que una buena historia no hace que un videojuego se salve; tan solo es uno de los ingredientes necesarios para conseguir un buen juego. Si para hacer un pastel utilizamos harina, huevos y azúcar de pésima calidad pero si la mantequilla es muy buena, no obtendremos buenos resultados, pues el número de elementos pésimos predominarán por encima de lo bueno y escaso. Cada parte del videojuego debe ser única y cuidada al más mínimo detalle para obtener un producto final de calidad, y para eso hay que tener en cuenta varios factores y elementos: no se puede esperar lo mismo de un juego para un solo jugador que de un multijugador. Es decir; un título que esté específicamente indicado para jugarlo en solitario, la trama deberá estar más cuidada, ya que jugará un papel más importante que en un multijugador. Pensemos por ejemplo en Bioshock Infinite, Assassin’s Creed II o incluso Resident Evil 4.

La trama principal de Bioshock Infinite es, sin duda, digna de admiración.

A esto es a lo que me refiero, y es que la historia se cuida muchísimo más cuando es un juego dirigido a un solo jugador y está exento de cualquier modo cooperativo, ya que ésta será el elemento -casi- más importantes para hacer que lo ames o que lo odies (¿no nos olvidemos de la jugabilidad, vale? Tú sigue leyendo). Por esto es muy importante saber qué juego se quiere desarrollar y qué experiencia se quiere que tenga el jugador. ¿La historia del Bioshock Infinite, por ejemplo? La hostia. ¿La trama de Assassin’s Creed II? Jodidamente genial. ¿La campaña del Resident Evil 4? Épica.

Pensemos ahora, por ejemplo, en Grand Theft Auto V. La historia puede ser todo lo buena que tú quieras, al igual que la jugabilidad. Vale que la gran mayoría de los jugadores tengan el hobby de hacer el cabra de vez en cuando en los títulos de esta saga, pero esta no es la razón por la que adquirimos el juego… ¿a que no? Lo compramos y jugamos para disfrutar de todos sus elementos tanto jugables como visuales porque… ¿qué sería GTA sin una historia con gancho o sin stripclubs que visitar y sin prostitutas que atropellar? Rockstar se lo ha currado bastente bien, ya que han querido que los jugadores tengan una excelente experiencia con ambas cosas; tanto con el modo solitario como con el multijugador, estando ambos elementos bastante cuidados, algo muy difícil de conseguir y sobre todo, que se consiga que quede bien. Vale, que haya algunos títulos que posean una historia y un multijugador de la hostia, no debe restarle importancia a la grandísima cantidad de títulos con una trama genial pero un multijugador bastante asqueroso, que no tendremos ganas ni de llegar al final de la segunda ronda como por ejemplo, Bioshock 2 o el Tomb Raider de 2013.

Con todo esto no quiero decir que la campaña de los títulos que poseen ambos modos sean malos, sino que, repito, hay que tener claro cuál es la experiencia que se quiere que el jugador experimente.


Una jugabilidad decente, un elemento fundamental

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Una jugabilidad interactiva, inmersiva y adictiva es algo fundamental.

Como he mencionado en el punto anterior, una buena historia tiene vital importancia a la hora de definir un videojuego como bueno o malo; pero no es solo eso. De hecho, una jugabilidad envidiable y una historia muy conseguida, son los elementos fundamentales para conseguir un buen juego. No quiero decir que solo los juegos con esa mezcla son buenos porque, aparte de ser algo completamente subjetivo, también hay excepciones de magníficos títulos en los que uno de los dos elementos fundamentales, cojea un poco. Pensemos por ejemplo en la saga Super Mario. A casi todo el mundo le gusta, o al menos disfruta jugándolo pero… ¿por qué? No es precisamente porque goce de una espectacular historia; de hecho, es de las más penosas que nos podemos encontrar, pero es que la finalidad de esta saga no es transmitirte nada sobre la trama. Un fontanero que da saltos de un lugar a otro para rescatar una princesa, nada más. ¿Entonces, qué es lo que hace que tenga tanto éxito entre pequeños y mayores? Simple; los juegos de plataforma suelen poseer una jugabilidad adictiva y en algunos casos, hasta desafiante.

Joel-the-last-of-us-1024x576Por ejemplo, The Last of Us posee una historia impresionante, y el multijugador -al menos a mi parecer- es bueno, estratégico y entretenido. Este título es una mezcla perfecta de excelente historia + magnífica jugabilidad, y si no fuera por uno de estos dos aspectos, habría mucha gente que ni si quiera se habría acabado el juego.

Ahora pensad en la saga Call of Duty. De si son buenos o malos, no voy a hablar en este artículo. Ha llegado un punto en el que la mayoría de los amantes de la saga lo compran simplemente por su multijugador, no por su historia -que sí que es cierto que cada vez van dejando mucho que desear-, sino por su excelente jugabilidad. Al fin y al cabo, este último punto es casi el único que define el éxito de esta franquicia. Hay videojuegos que pueden gozar de una impresionante historia pero si la jugabilidad falla, entonces le va restando puntos y el jugador acaba perdiendo el interés por jugar. Si es al revés y nos encontramos con una magnífica jugabilidad y una historia tosca, la cosa cambia ligeramente (los dos ejemplos anteriores, por ejemplo). Los jugadores buscamos una buena historia y una jugabilidad no solo buena, sino también sólida e inmersiva.


Dificultad: no demasiado fácil, pero tampoco imposible

¿Sabéis cómo dan de comer las mamás pájaro a sus pajaritos? ¿Sí? Pues exacto. A los jugadores no nos gusta que nos den las cosas ni medio hechas ni con la mínima dificultad. No queremos juegos que nos podamos pasar sin esfuerzo y en poco tiempo; nos gustan los retos y cada vez que completemos algo (una zona o un jefe, por ejemplo), queremos sentirnos orgullosos y como que realmente hemos logrado algo, habiendo hecho uso de nuestra habilidad y estrategia.

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Super Meat Boy es sin duda un título que nos hará querer arrancarnos los pelos debido a su exagerada dificultad.

Pensad en aquellos momentos que estáis intentando pasaros un nivel o una zona en concreto de un juego, en la que no es difícil morir varias veces ya sea por fallo de sincronización o falta de habilidad, llegando a veces incluso a perder los nervios. Entonces, lo llegáis a completar y os levantáis de un brinco del sofá gritando “¡TOMA YA, CABRÓN! ¡¿Quién es el puto amo aquí, eh?! ¡SÍII, JODER!” a los cuatro vientos. No es que queramos un juego que nos haga todo el rato estar así -como Super Meat Boy o Völgarr the Viking, por ejemplo-, pero sí que durante el juego se mantenga un nivel de dificultad considerable, no llegando a ser imposible pero tampoco tan fácil como para que lo pueda completar sin esfuerzo alguno tu primo de dos años que ha venido desde Sevilla para pasar una semana de vacaciones.

Dark-Souls-3Luego están juegos como Dark Souls, una mezcla perfecta de una dificultad desafiante + jugabilidad excelente. Sobre si su historia es buena o mala no voy a hablar, ya que la mayoría de los jugadores no jugamos a los Souls precisamente por su historia -que es difícil de saber de qué va si no se presta atención a todos los detalles-, sino por su, repito, dificultad y jugabilidad. Sin duda no es una saga para cualquier jugador, ya que estamos hartos de escuchar “¡Dark Souls debería tener un modo fácil!”… y en mi caso, yo soy más en plan, “pst, you casuals. Si los Souls tuvieran modo fácil, dejarían de ser Souls. Mejor cállate y vete a jugar a Skyrim”. Los Souls no son fáciles, no. Tienen la demasiada dificultad como para querer arrojar el mando hacia la pantalla en algunos momentos, sí, pero no posee esa dificultad extrema e imposible y al mismo tiempo, nos hace pegarnos golpecitos en el pecho por orgullo cada vez que conseguimos completar zonas del juego por nuestra cuenta. Pero lo que sí es cierto, al menos a mi parecer, es que la dificultad de la saga está muy pero que muy sobrevalorada, y al mismo tiempo se usa para intentar asustar demasiado a los jugadores. No estoy diciendo que sea fácil; es más, es jodidamente difícil, pero está lejos de ser imposible… a no ser que seas un manco sin habilidad suficiente o carezcas de control y reflejos.


Un diseño artístico admirable

La persona a la que un día se le ocurrió decir que los gráficos no importan en absoluto y que no definen si un juego es bueno o malo, debería recibir un premio al bocazas más tonto de la historia. A ver, dejad que me explique:

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Los gráficos de The Division, al estar tan cuidados, hace que haya llamado tanto la atención.

Los gráficos son muy importantes ya que es lo que el jugador ve; la atmósfera y todos los detalles juegan un rol muy importante a la hora de que un videojuego nos transmita algo, que nos llame la atención y lo más fundamental, que sea inmersivo y que no deje demasiado a nuestra imaginación. Queremos ver detalle por todos lados, y que nos haga querer meternos dentro. Nos gustan las sensaciones híper realistas, aunque hay que tener en cuenta que no todos los juegos buscan ofrecerlo… pero aun así, los detalles e inmersión son esenciales.

Hablemos un poco de los tipos de gráficos que abundarán -o al menos deberían abundar- en el futuro y que por cierto se han implementado en el último título de Tom Clancy’s, The Division. Son gráficos ultra realistas, te permite hacer cosas reales y trae consigo una tremenda inmersión, aportando esto último satisfacción al jugador porque le hace sentir como si estuviera dentro. En detalles como romper paredes o espejos de manera procedural, acabando en x trozos dependiendo del tipo y fuerza del impacto, refleja que se ha cuidado la física del juego hasta en lo más mínimo. Cosas como la iluminación y los efectos climatológicos del título también han sido muy cuidados. Si hace frío y nieva mucho, te consigue transmitir que hace frío, se ve borroso por la niebla y no puedes ver nada a lo lejos… incluso las partículas que se ven de nieve están cuidadas. Queremos gráficos que transmitan.

Entre otros, juegos como The Order: 1886 pueden traer consigo buenísimos gráficos pero que les falle todo lo demás: jugabilidad tosca + historia penosa… todo esto habiendo dejado claro que si uno de esos dos pilares falla, todo se derrumba y hace que no merezca la pena independientemente de los magníficos gráficos que pueda ofrecer.

 

isIX1Ahora saltarían los típicos de “pues en Final Fantasy VII todo son polígonos y es el mejor juego de la historia, por lo que los gráficos no importan”. En mi opinión y, hablando claro, FF7 me parece un buen ejemplo de juego bastante mierdecilla, independientemente de cómo se vea. Ahora, por ejemplo, FFIX me parece un juego de 10 y no es que sus gráficos sean ni hayan sido nada del otro mundo. Para la época estaba genial, pero la tecnología y el hardware han ido avanzando lo suficiente como para brindarnos sensaciones y gráficos mejores y más realistas a medida que pasa el tiempo. A todos nos gusta que la atmósfera y ambiente de un juego nos rodee, a la vez que sea lo más inmersivo posible… y no hace falta decir por qué. Los escenarios dejan demasiado a la imaginación, como ver una mesa llena de comida pero no conseguir ver exactamente qué es ni cómo luce. Parecerá una tontería y se dirá que es solo decoración y relleno pero creedme, no lo es. Inmersión, detalle, inmersión y más detalle, por favor… pero sin descuidar ni la historia ni la jugabilidad.

Con todo esto no estoy diciendo que todos los juegos con malos gráficos sean malos, ni que todos los juegos con buenos gráficos sean buenos, pero es simplemente un factor que influye y ayuda… bastante. Tampoco olvidemos que el hecho de considerar un juego bueno o malo es completamente subjetivo.


Conclusión:

Lo más importante y lo que viene primero, es una buena historia y una buena jugabilidad – es en lo primero que habría que centrarse. No tiene sentido empezar a hacer un videojuego por el diseño; es como hacer una buena hamburguesa y luego, otra a la que no se le haya dado mucha importancia ni a la carne ni a la verdura pero montándola de x forma dándole importancia solo al hecho de que se vea bonita. En mi opinión, un buen juego es hecho cuando tiene una mezcla de los factores fundamentales mencionados anteriormente.

Y según tú, ¿qué es lo que realmente hace bueno a un videojuego? ¿Cuáles crees tú que son los factores decisivos y fundamentales? Comparte tu opinión en los comentarios.

 

Beatriz

Coleccionista y jugadora de toda la vida. Nativa de Skyrim. Si dejas un comentario te invito a una botella de aguamiel.

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1 respuesta

  1. Álex dice:

    Aparte de ser un tema muy subjetivo, también es un tema complicado e impredecible. Cualquier juego puede sorprenderte con algún factor del cual no esperabas nada o también al contrario, o incluso puede que algún juego por cualquier razón sea tu juego favorito por un factor que normalmente no das importancia en otros juegos o no es lo más atrayente para ti.

    Excelente tema que tratar la verdad, pero creo que todo depende de lo que el juego busque ofrecer y lo que el jugador extraiga de él. Para mí la jugabilidad táctica de The Banner Saga es simple y tosca, sin embargo es uno de mis juegos favoritos por su trama y su gestión mezclado con decisiones siendo, por así decirlo, el otro lado jugable. En cambio, XCOM es todo lo contrario, me encanta por su jugabilidad táctica, mientras que la historia es bastante olvidable.

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